Residencial Puerto de la Luz


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Opiniones

Escrito de Elisa García Díaz hija de Mª Carmen Díaz Jiménez.

Para hablar del “Residencial Puerto de la Luz” me quedaría corta en palabras de halagos, pero contaré la historia de mi madre y espero que os hagáis una idea.


Ella se quedó viuda y sola en casa hace cuatro años y a pesar de la gran tristeza por la muerte de mi padre (el gran amor de su vida) que ninguno de sus seis hijos podía reemplazare, nos dimos cuenta de que su gran problema añadido era la SOLEDAD.
A pesar de su fortaleza, ya que nunca quiso irse a vivir con ningún hijo, veíamos que la cosa no iba bien y que tenía una gran necesidad de comunicarse, pero especialmente con personas como ella. Entonces nos planteó ella misma ‐siempre tan valiente!‐, la idea de irse a una residencia, pero a nosotros nos horrorizó hasta que nos llevó a Puerto de la Luz.

 

Nos quedamos todos maravillados tanto del sitio como de las instalaciones y especialmente de las personas que viven allí.

 

Es un edificio precioso escalonado en un monte, con lo cual ves jardines y plantas por todas partes, con una orientación completamente sur y lleno de ventanales, amplios pasillos y una independencia absoluta ya que tú tienes tu propio apartamento con cocina, baño, dormitorio, y salón, dando estos dos últimos a una gran terraza desde donde se ve el sol ponerse detrás de la “Sierra de las Nieves” y es todo un espectáculo.

 

Siempre hay alguna actividad que hacer o simplemente cuidar el jardín y dar un gran paseo y cuando quieres independencia te vas a tu apartamento y nadie te molesta. La comida es exquisita y la limpieza perfecta. Pero esto no es nada si lo comparamos con el nivel humano que tienen sus compañeros, son personas cultas y educadas con las que te encanta hablar y que hacen que nunca sientas esa peligrosa soledad en personas ya entraditas en años.

 

Yo personalmente, estoy completamente enganchada al Residencial y a todas las personas que viven allí y siempre que puedo me voy con ellos porque salgo llena de energía y felicidad. A mi madre le ha cambiado completamente la vida, está feliz y rejuvenecida y con una luz en los ojos que hacen honor al nombre “RESIDENCIAL PUERTO DE LA LUZ” nada que ver con una residencia convencional.

 

Si queréis comprar vida, salud, alegría y felicidad, hacedme caso, no perdáis tiempo e ir a visitarlos para que os enseñen lo increíble que es aquello.

 

Un beso a todos.

Elisa García Díaz.

Escrito de Francisco Miramón.

El Residencial Puerto de la Luz en el Puerto de la Torre Málaga, tiene la ventaja de que puedes venir a pasar el tiempo que quieras para probar si te gusta o no. Yo vine en Agosto y pasé una semana. Me gustó mucho tanto el edificio como la gente que aquí habita, y decidí venir. Arreglé mis asuntos en San Sebastián y en Noviembre bajé aquí, al Mediterráneo. Estoy a mil kilómetros de mi origen. En dos meses y medio no he abierto un paraguas, no he usado un abrigo; veo el sol todos los días y las estrellas de noche; hay flores en los jardines; son las ocho de la mañana y hace 15 grados, un invierno como allí la primavera. ¡Qué lujo!.

 

Los apartamentos son preciosos. Todos miran al mar, que se ve plateado a lo lejos . Al frente, pues, un horizonte espléndido; a la izquierda un monte de olivos que baja hasta nuestros jardines; a la derecha montañas y montañas hasta la más alta que se llama acertadamente “Sierra de las Nieves”. Los amaneceres y los ocasos son impresionantes. Por la noche toda la planicie hasta el mar es un trigal de luces. Cruzan los coches dibujando líneas rojas y blancas con sus luces, pues aquí cerquita se cruzan las autopistas que van a Granada, Almería, Algeciras y Cádiz, ...Por cierto, el aeropuerto lo tenemos a 15 minutos, y prácticamente lo mismo la estación de autobuses y la del tren con su fantástico AVE a 300 por hora.

 

Vivimos aislados y cerca de todo, aunque parezca contradictorio. Por la mañana sólo se oyen los gallos y el rebuznar de algún burro; y durante todo el día los pajarillos. El silencio es monacal todo el día. Por otro lado, a 100 metros del Residencial tenemos un autobús cada 12 minutos que nos lleva al centro de Málaga. Además aquí muchos tienen coche y son muy serviciales y van con sus amigos de aquí para allá. Todo está cerca: Torremolinos a 16 kms., Benalmádena a 22, Fuengirola a 30, Marbella a 60, Gibraltar a 134.

 

Los servicios del Residencial son espléndidos: el comedor, el salón de actos, la capilla, la enfermería, la peluquería, el gimnasio, la lavandería, la cafetería, la biblioteca, la piscina, etc..

 

Hay mil actividades y talleres: pintura, patchwork, coro, ajedrez, castañuelas, trabajos manuales, juegos de mesa, gimnasia, .. A parte de eso, cada cual va donde quiere y cuando quiere: a conciertos, al cine, al restaurant; de compras, de viaje. La libertad es total.

 

Como ya dije al principio, la otra razón por la que vine a vivir aquí, y quizás la principal, es que la gente del Residencial es muy agradable, culta y mantiene un ambiente familiar maravilloso.

Francisco Miramón.

 

 

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