Confesémoslo, una de las ventajas del cohousing y de la vida en un residencial como Residencial Puerto de la Luz pasa por el hecho de la gestión no solo del tiempo sino de la compañía.

En fechas tan señaladas como son las fiestas navideñas es muy normal querer reunirnos -pese a las circunstancias- con nuestras familias y seres queridos. Son fechas que instan a ello y para muchos (que no todos) tienen una connotación entrañable.

Pero también significa que los periodos pre y post días especiales hay factores que hacen de la vida en la ciudad algo más ajetreado y, sinceramente, muchas veces da pereza hasta el pensar en ello. De hecho el cohousing presenta ventajas con respecto a esto:

Entorno

Dada la ubicación de Residencial Puerto de la Luz podemos tener por seguro que no vamos a tener conciertos de petardos que nos sobresalten a nosotros o a nuestras familias. Aunque el divertimento general, sobre todo en generaciones más jóvenes, pasa por el encendido de petardos, cohetes y otros aparejos de pirotecnia que aunque puedan ser bonitos de ver cuando los usan profesionales que crean verdaderas maravillas, en manos de la juventud, en los barrios y con el afán de montar ruido y escándalo más que de celebrar nada, es algo que puede crispar nervios y sobresaltar. Por lo pronto en el Residencial tenemos la tranquilidad de que algo como eso no va a suceder y podremos disfrutar de estas fechas sin sobresaltos ni las gamberradas pirotécnicas típicas.

Socialización, sí, pero a mi ritmo.

La vida en el residencial puede ser tan social como se quiera puesto que son apartamentos independientes y tanto si tenemos que salir a ver a la familia como compartir momentos, porque se nos apetezca, con otros socios, sabemos que en cualquier momento podemos disfrutar de nuestra intimidad tan fácilmente como volviendo a nuestro apartamento, apartándonos y yendo a dar un paseo o saliendo a dar una vuelta en vehículo si disponemos de él.

Mi casa es mi refugio

Porque después de las fiestas y de las interacciones con la familia, por pocos que nos podamos reunir, siempre querremos tener disponible nuestro refugio, ese lugar intrínsecamente nuestro y que en el cohousing podemos encontrar. Es el lugar donde podremos descansar y recargar pilas si las congregaciones familiares no son lo nuestro o incluso como lugar donde pivotar de un núcleo familiar a otro sin tener que renunciar a la comodidad de nuestro hogar.